En la mañana del viernes, 25 de octubre, nuestra querida madre, hija, abuela, hermana, tía y amiga ganó sus alas pacíficamente, rodeada de todos sus seres queridos. Su risa contagiosa y su espíritu amoroso serán profundamente extrañados, pero seguirán brillando a través de sus nietos. Aprovechó cada día y se preocupó
profundamente por todos a su alrededor.
Juliana nació en Arequipa, Perú, hija de Nancy Luz Clemencia Vizcarra de Lazarte y Oscar Javier Lazarte Huaco. Tenía una pasión por el estudio y siguió los pasos de su padre para convertirse en una abogada y fiscal muy respetada.

Juliana siempre ponía a su familia en primer lugar y fue una orgullosa abuela de seis nietos: Leonardo, Nicolás, Alonzo, Sophia, Gabriel y Aleah. Viajaba entre Perú y los Estados Unidos para estar presente en la vida de sus dos hijas, Marianella García y Milagros Senese, y sus familias. Fue una hija devota, cuidando amorosamente a su madre. Una forma de expresar su amor a la familia era preparando y compartiendo algunos platos especiales de Peru como la papa rellena, ceviche y rocoto relleno.

Después de ejercer la abogacía durante más de 25 años, Juliana se retiró y disfrutó cada momento con su familia. Las mañanas de domingo eran especiales, pasándolas en misa junto a su mamá, seguidas de un brunch. Con su hermana Gilda y su familia, a Juliana le encantaba reunirse en San Andrés, hacer parrilladas y pasar tiempo con sus padres. Juliana también disfrutaba visitar el pueblo de Virú con su hermano Oscar, donde compartían uno de sus platos favoritos, las cecinas, y pasaban tiempo con amigos y sus ahijados. Cuando visitaba Estados Unidos, a Juliana le encantaba compartir desayunos con su hermano, José, en el restaurante Jim’s, recordando juntos momentos de la vida. Los fines de semana con su hermana Rosario en Wendover le brindaban mucha alegría; adoraban comer patas de cangrejo y reír juntas.

Ahora está reunida con su padre, Oscar Javier Lazarte Huaco, y su hermano, José Rolando Lazarte Vizcarra. Nos da consuelo saber que están juntos una vez más.
Juliana deja un legado de amor y valores para que su familia lo lleve adelante. Le sobreviven su madre, Clemencia; sus hijas, Marianella y Milagros; sus yernos, Joel y Frank; sus nietos, Leonardo, Nicolás, Alonzo, Sophia, Gabriel y Aleah; y sus hermanos, Rosario, Oscar y Gilda.
Se llevará a cabo un velatorio el viernes 1 de noviembre, de 11:00 am a 12:45 pm, seguida de servicios funerarios de 1:00 pm a 3:00 pm, ambos en Walker Funeral Home en Spanish Fork, Utah. La recepción se llevará a cabo en la Residencia García a las 4:00 pm.
Habrá transmisión virtual disponible para que familiares y amigos puedan unirse.

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